Doble golpe a los pescadores de Nayarit: la veda se levantó tarde y el mar se llevó lo que quedaba
· Redacción Pulso de México
Entre 8 mil y 18 mil familias dependen de una pesca que llegó a la temporada endeudada y salió de ella sin camarón, sin tapos y sin respaldo claro del gobierno.
Nayarit. Lo que debía ser el arranque de la temporada más esperada del año terminó en pérdidas. La veda del camarón quedó levantada el 21 de septiembre de 2026, según el Diario Oficial de la Federación, y en Nayarit la apertura fue inmediata, el mismo día de la publicación del acuerdo. Pero el 26 de septiembre la marejada de Polo inundó Boca de Camichín y la playa Los Corchos, en Santiago Ixcuintla, y días después llegó Rachel, que generó olas de hasta tres metros en Las Islitas, San Blas, y obligó a cerrar el puerto a embarcaciones mayores.
Ninguno de los dos huracanes tocó directamente la costa nayarita, pero las marejadas bastaron para dañar gravemente la actividad, según Juan de Dios Fernández, líder de la Asociación Ribereña de la zona norte.
Qué se perdió
El golpe más duro fue para el camarón. El oleaje destruyó los tapos, las estructuras artesanales de madera y redes que retienen el crustáceo, y conectó los esteros con el mar, lo que facilitó su fuga. Los daños se concentraron en San Blas, cerca de La Tobara, en las márgenes del río Acaponeta, en Tecuala y en Rosamorada. "A nosotros nos destruyó los tapos", resumió Fernández.
En la zona ostrícola, se estimaron pérdidas de entre 10 y 15 toneladas de ostión en Boca de Camichín, además de daños en viviendas, oficinas de la cooperativa y equipo de comercialización. El presidente de la cooperativa lo calificó como un impacto relativamente menor frente a una producción anual de 800 a mil 200 toneladas. Más grave es lo reportado al Senado: la cooperativa Ostricamichín perdió alrededor de veinte balsas, la herramienta de trabajo de sus socios.
Rachel, además, dejó más de doscientas viviendas afectadas en Tecuala, San Blas y Santiago Ixcuintla.
Una veda que llegó tarde
El sector venía advirtiéndolo. El diputado Ricardo Parra señaló que cooperativas y colectivos habían pedido que la apertura fuera antes del 15 de septiembre, y que el retraso, en plena temporada de huracanes, aumentaba el riesgo de que el camarón se desplazara mar adentro. Su colega Diego Calderón pidió a las autoridades federales levantar la veda para evitar que la producción se perdiera con el aumento de los niveles de agua.
Mientras tanto, Fernández estimó que se extraían ilegalmente entre 20 y 30 toneladas diarias de camarón en los esteros del norte de Nayarit. Es una cifra del propio dirigente, no una medición oficial.
Hoy el balance del sector es sombrío. Fernández calificó la zafra de desastrosa y calculó que alrededor del 60 % de los pescadores están varados, aunque al principio había camarón de talla comercial. La Federación Ribereña prepara solicitudes de apoyo de entre 200 mil y 2 millones de pesos, y sostiene que los pescadores carecen de mecanismos de respaldo ante huracanes e inundaciones.
La respuesta oficial
El gobierno estatal anunció más de 2 millones de pesos en créditos sin intereses, vía FONAY, para ramaderos, pescadores y comerciantes afectados por Rachel; quien quiera acceder debe acreditar daños en negocios, embarcaciones o actividades productivas. En el Senado, la Comisión de Pesca aprobó un dictamen para exhortar a fortalecer el apoyo emergente y la inspección de daños en las comunidades pesqueras afectadas por Polo y Rachel.
Análisis: no fue solo el clima
1. El calendario es una decisión, no un accidente. La veda protege la reproducción del camarón, y eso es legítimo. Pero cuando su levantamiento coincide con la temporada de huracanes, el costo de la demora lo paga el pescador. Hay reclamos documentados de apertura anticipada y una respuesta tardía. La pregunta para CONAPESCA y el IMIPAS es qué criterios técnicos se usaron para fijar la fecha y por qué no hubo margen ante el riesgo ciclónico.
2. El apoyo es un crédito, no una compensación. Dos millones de pesos en préstamos, repartidos entre varios sectores, se miden contra un gremio de miles de pescadores. Es una comparación orientativa, porque no todos resultaron dañados. Pero un crédito, aunque no cobre intereses, es deuda para quien ya venía descapitalizado. La diferencia entre un préstamo y un apoyo a fondo perdido es la que definirá si la recuperación es real.
3. La asimetría competitiva. Parra advirtió que el retraso en la apertura beneficia a las embarcaciones de mayor calado de estados vecinos, como Sinaloa, frente a los pangueros nayaritas. Es una postura política que merece contraste con las cooperativas y con la autoridad pesquera.
4. Falta una vía de atención específica. Fernández pidió a las autoridades visitar las comunidades pesqueras y no solo las zonas turísticas. La reclamación sugiere que la respuesta institucional se concentra donde el daño es más visible, no donde es más profundo.
La pesca ribereña de Nayarit no necesita solo condolencias ni exhortos. Necesita que se sepa cuántos pescadores perdieron qué, que el apoyo llegue antes de la próxima temporada y que las vedas se calendaricen con la misma seriedad con la que se vigilan.