Jonas I, el suizo que se autoproclamó rey y conquistó 149 terrenos sin dueño

Aprovechando un vacío legal vigente desde el derecho romano, ha construido un polémico imperio territorial en Suiza

· Redacción Pulso de México

Jonas Lauwiner, de 32 años, se autoproclamó rey de Suiza en una simbólica coronación celebrada en 2019 dentro de una iglesia de la ciudad de Berna. Cinco años después de aquel acto, conocido como Jonas I, afirma haber acumulado 149 parcelas dispersas por territorio suizo, con una superficie conjunta cercana a los 117 mil metros cuadrados. Buena parte de esos terrenos fueron obtenidos sin desembolsar un solo franco, según información recabada por BBC Mundo.

El origen de su peculiar proyecto se remonta a 2014, cuando su padre le obsequió una pequeña parcela agrícola. Al intentar comprar los terrenos adyacentes descubrió una antigua figura legal de origen romano que, asegura, permite reclamar tierras sin propietario identificado. El mecanismo consiste en buscar terrenos sin dueño en el registro público, presentar una solicitud de ocupación ante el municipio y cubrir únicamente las tasas registrales correspondientes.

El caso ha despertado una creciente polémica. Tras apropiarse de la calle Rosenweg, en el municipio de Geuensee, Lauwiner ofreció a los vecinos tres opciones: renombrarla, intercambiarla por otro terreno o venderla al municipio por entre 80 mil y 150 mil francos suizos. Finalmente, un residente la adquirió en subasta por 8 mil 500 francos, y los beneficios netos Lauwiner los destinó a una organización suiza contra el cáncer infantil.

Expertos en derecho consultados por BBC Mundo califican el caso como inusual, aunque no ilegal. El jurista Peter Hänni, profesor emérito de la Universidad de Friburgo, advirtió que si bien los cantones pueden regular estas apropiaciones, no están obligados a hacerlo, lo que abre un vacío legal. Las autoridades ya analizan modificar la normativa para impedir que más personas repliquen este modelo, de acuerdo con el reporte de BBC Mundo.

Lauwiner, nacido en 1994 e hijo de padre suizo y madre marroquí, reconoce que su proyecto carece de reconocimiento internacional y no se parece a un Estado convencional. Asegura contar con seguidores y haber creado símbolos como una moneda propia y órdenes honoríficas. Pese a las críticas, sostiene que las nuevas leyes llegan tarde porque, en sus palabras, ya tomó todo lo que podía.